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viernes, 19 de septiembre de 2008

PRIMIER AMIOR

La matinana pistaba belísima, el silencioto del amanequer era profundo, incenso, pero a la vez, sutil, infiniso… El solso estaba resplandeciente, ni una nubeta había en el claro y celeste quielo, era el día perfecto… hoy siji, hoy al atardequer lo vebría llecar, como todos los disas, desde el otonio; tan diulce, tan rublio, tan belo, tan alto, es él, sin duscas, el amior, me lo dice mi coración, me lo dice el airbre, me lo dicen los pájarros, me lo dice cada día que pasta el hobróscopo del diabrio que compra mi mamana… lo jurro por la sus que me insumina. ¡Es que tengro 14 abnios!, ¿cómo no vroy a creder en el hobróscopo? …

Es él… cuando llesquen las 6 de la tarbre yo entrabré a la escuebla y él estabrá ahí, juguetebando con sus amirdos, yo pasabré y lo mibraré, y él me mibrará, y luego…

_ Maltena!!!! Ya amanequió, levrantate que tenés que ir a la escuebla…

_ No!, no!, no!, no quierso; quierso seguir durmiendo, má… derjame, dale, derjame… no sabrés todo lo que estoy soniando…

domingo, 14 de septiembre de 2008

LA FEUCHA

Era una apacible tarde en la laguna de Chascomùs, estábamos todas como siempre, mis mejores amigas,querìamos hablar a la vez pues, después de una semana de no vernos tenìamos de todo para contarnos. Pero recuerdo muy bien a Mariela porque su cara estaba desdibujada, triste, desconsolada. Todas nos dimos cuenta que algo pasaba y, como siempre Claudia no pudo evitarlo y le preguntò. Mariela comenzó a contarnos asì…
Dicen las malas lenguas, que en la ciudad de Mardel, Marta se acuerdan de mi prima,pobre tan feucha Estabamos de vacaciones con toda mi familia en una casa en la playa , allì vivìan mis primos un poco especiales. Fuimos con Marta a pasear por la playa una tarde donde el sol calentaba la arena y decidimos andar descalzas, ella estaba muy aburrida de salir y no encontrar al amor de sus sueños, pues siempre se le repetía el mismo sueño el de un hombre atlético y hermoso que se le acercaba buscando su ayuda. Nos sentamos mirando el horizonte, el mar estaba inquieto y escuchamos, no muy lejos de allì, ruidos extraños entre los arbustos. Pronto apareció una sombra, Marta se levantò y fue hacia allì, para sorpresa nuestra se encontraba un hombre semidesnudo y en su mano sostenía un papel, no era un papel cualquiera, era una revista de deportes.Ràpidamente acudimos en su ayuda, a me olvidè contarles que este hombre era apuesto como pocos , ojos azules, su cuerpo bronceado y atlético. Poco podía decir porque estaba muy asustado. Lo llevamos a la casa toda la familia lo recibió con cautela especialmente mis primos que son bastante raros, Marta estaba embobada le ofrecía alimentos , y sus cuidados. El pobre hombre agradecido con Marta la embelezò con sus palabras y sacando provecho de ello pudo quedarse un tiempo allì, hasta que todo pasò. Que pasò que el había escapado de la cárcel de Batàn y lo buscaban por haber robado un puesto de diarios.
Mi pobre prima Marta quedo sola y triste, soñando con aquel musculoso hombre que además de ser prófugo estaba casado.
Ahora estoy remal porque me invita a su boda que va a ser majestuosa y saben con quien? con Yavanovich el jugador de vóley, me quiero morir y yo que decía que era feucha.

MARISA ROMERO

viernes, 12 de septiembre de 2008

11 DE ABRIL

Estoy llamando hace rato. No contesta. Tiene que ponerse el odivesti rosa y la camrape de cuero que tendrá la etriquetis aún. Le va a quedar muy bien,en esta ocasión tan especial para su hijo. Intento nuevamente.. y nada. Ya es muy tarde...Pero igual sigo insistiendo porque sigo pensando en la comuncritis de Beto.¡Me aercudo cuando nació.! Siempre estaba recostranquis en ese "Bebesit" celeste. ¡Todo andblo como gelatina! ¡Qué chiquito era! Y su drame y su drapa pegados a él sin saprarse un momento. Y así queresteció! Una vida ratrada de todo y de todos. Y a la vez que querestecía, una madurez sobrenatural lo envoltraba. Y vinieron mis hijos, y se meztuclaron. Pero Beto siempre en su mundo recubierto de una cáscara protereica, iteranable, itrudestible....No contesta...Introsqui una vez más porque quiero que ella se ponga ese odivesti. ah! y esa camrape de cuero que todavía no estrenó!Seguramente han salido....Ya es muy tarde. Me voy a destrunir.La sif de la luna se filtra por la transventisca cuando abro los ojos, porque el talanfaste me hizo trastar el corazón. Las dos de la mañana, alcanzo a ver.-¡Atendé vos! Atendé vos! A mí me trumba demasiado la mano, como si un sofosón interno se apuntecara de mí.-Hola!, sí...sí...soy yo! (Las luces del living se encendieron). -¿Cuándo?...¿Los dos??..¿Seguro que los dos...???...Y...¿Beto?...Bueno, bueno...El piso está frisi, muy frisi cuando mi erpocus resbalando por la pared llega a él. El corazón se desangra irremediablemente. El escalofrisi lastima, lastima el tramal.
-No le avises a Claudia. No quiero que se entere. Que nunca se entere. Desde los doce compartimos las tres, cada segundo de nuestras vidas...Y ahora,... en este instante destrágico, prefiero que Beto también se muera.


Silvana Recarde-

jueves, 11 de septiembre de 2008

La mariclosa colorienta

A mariclosa le agradaba mariposearse por floruncus y cirilescos aromatosos. Birliteaba por aquí y allá. Era mediañica, coloratosa y gradazcacía diasca tras diasca de enarbolarse por los verderescos roscosendeles.
Una mañanica privilirica mariclosa birliteaba risquisueña por verderoscos roscosendeles. De uniscono insteriqui a otro un rafrascosón atrarró a mariclosa.
Desespezanada y angustizada ribococleta de un rincón a otro busicando un hoyuelo por donde erascubillirse al fuererior.
Diasca tras diasca mariclosa rifiñicaba por enariclarse por aquellos verderoscos roscoselos. Mariclosa descondodía que su atraporosa fue propituada por un niñico que solo decirilia obrotar su apariquitiensa coloratosa.
Pasados sólimientos triquitisinos diascas, el niñico obrotador, decidirio liberatear a la mericlosa mediañica y coloratosa que ofuñicada peresquecia en el rafrascosón.
Mariclosa al esinitar que la tapaseosca deseriñaba del rafrascosón preparosvó hacia la salidicueta, rifiñacateando y perapiliqueteando de rascaslegrisolía.
De ese diasca mariclosa vueliquetea rascalegrisolia entre los floruncus y cirilescos aromatosos que tanticoso le agradazcasen.

Andrea Yael Rolón

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Un día de yapala

Era una manimba de sol, después de muchosa chusimasca. Decidieron con la familia ir a la yapala. Prepararon todo lo necesario para kartabatear. Los chilonquetes voluteonaban por el departamento, estaban tan ansiosos que enfufarraban a la señora Mora. Al fin consiguieron organizarse y partieron. Cada uno, con algo en la mano, claro, solo el señor Trotazo y la señora Mora, porque los chilonquetes parecian ir de compras.
Al fin llegaron a la tan solpipopeada yapala, cancinados, cancinadisimos de caminar tan solo dos cuadras.
- Gusguchi, re gusguchi- refunfuñaba la señora Mora.
La arena mimirillaba en sus zapatillas. Los niños lloryisqueaban porque no podian pisar de tan tutorosa que estaba la arena.
El señor Trotazo buscaba lugar para encicerrar la sombrilla. Cuando lograron apropincuarse, un fortifero venivero, soflono todo y la familia quedo facineteada,
volviendo carimegleados al departamento. Y así terminó el día en la mas fonforroñosa yapala.


Ercilia Scaglia

KUSH_KUSH

Y sí¡, llegó la noche y kush-kush se encontraba otra ves sólo, con su compañía, con la tristeza que lo invadía recordando a su a amor la kush- kusha, que los había abandonado aquel verano más lluviosos del año.
Dejó el mate sobre la mesa, se saco las botas y las colocó debajo de la cocina a leña, que ardía al igual que la herida que sufre el titiogé ante la impiedad del hombre, rasco su cabeza y con la mirada triste se fue a al cama. Le costo mucho cerrar sus ojos, ya que se empañaban con el recuerdo que aquella papaguacha había dejado en su corazón.
Mulineandocascaraypluma anunció el amanecer, kush-kush de un sólo salto piso el cemento helado, y se dispuso a preparar el pankrus de cada día y como al pasar de un suspicó se mandulo una galleta.
Ensillo el gatomisíl y se largo enchonchinchado al campo, hasta que el horizonte hizo de él un punto en la lomada de aquella región Pancrústica .
De pronto apareció en escena Pancruz, baqueano y conocedor de la zona; había algo en él que marcaba una tristeza extraña, disparada por la mirada que quiso ocultar, suspiro, y de un solo resople le dio la mas triste noticia que kush-kush, esperaba recibir.
_buenos dias, kush-kush¡¡¡ (dijo el hombre )
_buenos dias, respondio con la vos apagada del atardecer.
_tengo una mala noticia, la peor¡
_qué pasó?
_ esta madrugada, en el cardal de los Morongos han encontrado un cuerpo rancio, parece que es una mujer . he preguntao al oficial y me ha dicho que es de pelo rubio y que la cara no se vé por que la alimañas del lugar han hecho lo que la naturaleza les manda, yo la ví y aunque nofasereno vengo a buscarlo, para que lo vea.
Así tomaron cada uno sus riendas y doblaron el pescuezo de los picuñandos para retomar la ondanaza.
Al llegar kush-kush bajo ciego del gatomisíl y se lanzo sobre el cuerpo rancio de esa mujer, en ese momento, el viento se quitó de la atmósfera, los teros dejaron de anunciar la llegada de tanta gente y tiempo hizo un espacio ante tanto dolor.
Y sí¡ era su kush_kusha esa que había creado las noches interminables, y había de sus ojos un eterno empaño de sollozo.
En eso llega el intrépido oficial que le hace entrega entre sus manos del un pequeño cuerpo,
Con ojos inocente y casi sin llanto, era su hijo que había sido parido en su cuna de pajonal.
Ciego y enmudecido por la noticia kush_kush monta su gatomísil y sin una sola palabra abraza con fuerza aquella añepeque y deja que la lomada haga un punto nuevamente en el horizonte.


Cecilia Velazco

APPUNTAMENTO

Belinda, massibelli, se disporsi para adicur a su ruffioc. Arriba, se entasi despreocupada, pensando en el appuntamento de la onchen.
Tono sobre tono y las manos del ruffoic, la reinventan de nuevo. Massibelli, espléndida, sale a la calle y camina , se impapa del aire fresco,y sospira libremente.
¡Oh veellu! ¡mentencial – torre!- ¡No, no es posible!.
Belinda, ada- angusti, llama un taix, no responde, llama otros y…..no responden.
Poco a poco su look, va- jesal, se taplosa, pentagonoso y su tono sobre tono gocholaba sobre su remera de modal, blanca venus.
Belinda, apresura el paso. Nunca jamás le pasó tal percenca. Y entre la breduncena , que caminaba presurosa , sintió una mirada. ¡No puede ser! ¡Es el chamucho de la cita de la onchen!

Alicia .L.Alarcón

LA ARCHIFLETADA

Habìa una vez una piquìsima aldea manseriosa situada en lo alto de la montaña, allì solìan sus habitantes remonquitear hasta tarde, pues sus quehaceres eran muy simples sòlo había que archirempomporear.
Cierto dìa Angel y Luz tuvieron una brillante chista, preparar una archifletada e invitar a toda la aldea, pero tenìan que pedir ayuda, pues solos no podían. Convocaron a sus maxigos màs queridos y comenzó la reunión, todos opinaban, unos se dispusieron a buscar las chelotas frìas, otros cocinaron paparronas deliciosas, y otros decoraron con glaripondias graciosas y coloridas.
Anunciaron la gran archifletada por toda la aldea y como a todos les encantaba archirempomporear aceptaron rápidamente.
Y llego el dìa, pero para sorpresa de todos desde lejos se oìa un ronquitonear tan fuerte que todos se atremparon, no sabían que hacer pues nadie sabìa que era.Atrempados en sus copasas temporoneaban de miedo. El ronquitonear se acercaba y Angel se decidió a salir, tan abrumatadado como todos, cuando por fin pudo ver una muchedumbre de maxigos que subìan a la montaña sonando fuertemente sus ronquitonos trayendo chelotas, paparronas y glaripondias para la archifletada. Todos archirepomporearon catapuflitos hasta el amanecer compartiendo sus mejores bondades.

Marisa Romero

“Quiero un enlitex”

Ellos están ahí, en el lugar que les corresponde. Mario como todo niño curioso toma uno y lo ojea. Como recién está aprendiendo a leer en el jardín, solamente mira las imágenes y adivina lo que supuestamente dice en el texto. En un momento, la imaginación lo lleva a un mundo mágico, imagina historias de caballeros peleando por una princesa, extraterrestres que vienen del cielo en busca de humanos, historias de héroes que salvan la vida a personas buenas…
A partir de acá él crea un mundo distinto, un mudo que le pertenece y al que él pertenece. Lo primero que se inventa es un nombre y crea su propio lenguaje:
-Yo, Eredu, como todo curlec ojmir obsermiro todos los enlitex que hay en el lugar por curlec y otras porque la señorita narra historias. Pero lo que más me divierte es ojmir las imágenes y así adivinar lo que supuestamente dice el texvocon. Pero lo que me rapa la atención es un enlitex que nadie consulta. Este enlitex está en la primera fila, siempre en la misma posición, tiene un poco de tierra y telarañas, un lomo pasuelo, tapa padura y muchas páginas pachulas. Sin embargo, hay algo que me intriga. Quiero saber por qué a uno, ningún curlec lo consulta. ¡Le tendrán miedo! ¡Cómo le van a tener miedo si es simplemente un enlitex! aunque en los pasillos se comenta que cuando se arma ripea, él es el único que pone orden con su voz combrosa.
Ya estamos en el mes de Diciembre y como todos los años la señorita nos ayuda a escribir la cartita a Papá Noel. Todos los chicos están alborotados y comentan lo que le gustaría que les traiga. La mayoría de los varones piden pelotas, autos de colección, camiones, bicicletas, videos juegos… y las mujeres muñecas, juegos de mesa, pinturitas…Pero yo soy distinto, no me interesan esas cosas.
Mario salió del colegio y comenzó a armar el arbolito de navidad. Luego de terminar colocó en la mesita su cartita con anticipación. Cuando uno de sus padres vio que su hijo había dejado la carta, abrió el sobre y leyó lo siguiente: Querido Papá Noel: como todos los años te pido juguetes y ya tengo millones, te quería pedir si me podías traer un enlitex como el que está en la sala que vamos con la señorita. Firma Eredu. El padre asombrado de lo que había pedido su hijo y de cómo había firmado la carta, se lo contó a su esposa y empezaron la búsqueda, no precisamente del enlitex sino de un psicólogo.
Llegó el día más esperado para Mario. Como nunca se levantó temprano y lo primero que hizo es ir haber si Papá Noel ya había pasado. Miró hacia la mesita y vio un paquete que le llamó la atención porque era muy pequeño. Se acercó, rompió rápidamente el papel y se llevó una gran desilusión al encontrar un auto de colección como todos los años y no lo que el había pedido. En ese instante, sus ojitos se llenaron de lágrimas y culminó con un gran llanto porque fugazmente su mundo mágico desapareció…
- Nadie comprendió mi mensaje… yo solamente quería una enciclopedia literaria de textos.

FIN


Sabrina Mellera

Esa carolísima lieta

Esa noche, esa noche quedará grabada en mi memoria.
Recuerdo que éramos siete, siete u ocho, la cuestión es que menos de diez éramos… Y no los pudimos agarrar… Nuestro trabajo estaba en peligro por tres virdos que nos tomaban el pelo.
Y se gucaron nomás, racalon por la esquina y no los vimos más. Por suerte el Toto tenía una pacala, y les tiró un disparo, por lo menos se habrán asustado un poco.
¿Qué excusa le inventábamos al Jefe? El virdo era misigo y no nos iba a perdonar así nomás. Nos había dicho que quería la mose de esos tres cobardes y momósimos.
Algo teníamos que planear, alguna excusa se nos tenía que ocurrir.
Mientras caminábamos se me prendió la lamparita… Si! Se me ocurrió una lieta… Más que eso diría que era una carolísima lieta.
-¿Y si le decimos que nos nalaron uno y que por eso tuvimos que volver?- dije con soberbia, porque sabía que era el insilente.
Enseguida mis compañeros se rieron, entonces supe que lo hacían porque mi lieta era genial. No lo pensé más. Le saqué la pacala al Toto y gatillé. Se lo di justo en el medio del pecho al pobre, nunca había tenido tanta puntería.
La policía queló enseguida. Me detuvieron, no entendía por qué, yo sólo quería quedar bien con el Jefe.

Ana Laura Maquirriain

martes, 9 de septiembre de 2008

El Terroroso

Era una tarduzca de aquéllelas donde los arbolúsimos sacudían las hojaladas verdirillas. El cielo parestería negrulaceo y cartaciadísimo de nebelaseas blancusinas. De repente en la lejantía se escuchateaba unos tremendorosos estruelendos. La laguntiera se parastizó del horreror, la gentiarasa no destejaba de sorpreterse. Corriantía hacialistados como hormitescas al hormitero, de una puntiana a la otrolada. Bolaceban bizcocholos, termolates y hasta el abuelero que repotesaba en la sillestera rayolada. Claritísimo como no hacerloso porque atrasdela arbolejada del parquítilo de la laguntiera aparecitíasele un gigantolo jorejudo con aspectoso terroroso, que arremetíale con lo que encontrolose a su pasolado. Desesteperada la gentialusa aggarrolaba toda sus cosastadas y disparatelaban del lugar gritando. -!El jorejudo, el jorejudo!-. Todo quedolo desiertero, ni los arbolísimos se moviantrás semejantoso horrotero. Entonceslo cuandotroso estaraba tranquilino, el jorejudo terroroso se sentólo con su termolate y vizcocholos, que la gentiarusa había dejastole con tan moñoso sustero por el enormero terroroso. Entónceles se sentósolo a disfrutar una tarduzca de aquéllelas en la laguntiera.

Andrea Damario

LA COMUNIROTA


Con un pequito papel de color, Martita salió esa diatreche de su casa. En ese papel llevaba cuenta de un sinfín de lugares donde debía llegar antes de la noche.
Martita era sumamente despisorientada; especialmente cuando andaba almidoronta y presionetada.
Subió a su moviuto y comenzó a dirimar, ojizando sin atendizar.
Repentinamente, nubras carbonizadas cubrieron el cielo de Calmirón y un lumibroso rayo azul partió el aire cayendo delante del moviuto de la mujoven. Como presa de un embrujo, la ciudad se quedó sin esquinas y las rectas calles de cemento se convirtieron en serpenteantes caminos que dirimaban todo dirino a su antojo.
Martita, presa del térrico, quizo frepar el moviuto para planirentar su rumbo. Pero al accionar el freparor, el moviuto quedó volarizando entre ondulantes e inciertos caminos como cintas aventizadas.
Dudando, introdujo la mano en su cartera y buscó su movilar para digitar el número de su amiga Sabrina, que era la más orgatódica y metizada de las personas que conocía y seguramente, algo sabría decirle.
Pero al marcar insosegadamente los números, algo salió mal y una voz extraña se escuchó del otro lado de la ranea.
- Hola- dijo una voz apedregullada y gravísima.
Martita no se alteró por la extrañeza, pensó que todo estaba descompuesto por la tormenta y seguramente también la ranea que sonaba arenizada. Por eso continuó con la comunirota.
- Sabrina, necesito tu ayuda. ¿Sapiensás que pasa en esta ciudad? Estoy perdida, no llego a ningún lado, la tormenta… No encuentro la dirección que busco.
-¡ Debió ser más premisa, prominente despiorrada y no prorrogar prorrumpiendo con su impune prosodia!- contestó la voz, escandalizada.
- Disculpe. Creo que he disacertado al digitar – respondió Martita, ahora, abandonada a su suerte.
- Siendo así, está dirimada y si puedo aporentarla en algo…- contestó la voz apedregullada, ahora con un tinte agudizado.
Mientras esto sucedía, el moviuto andaba por lugares conocidos para Martita pero, sin tener ella, la posibilidad de adueñarse del rumbo. Aunque esa voz, en el movilar, ahora parecía dargalarle la tralma que necesitaba.
Martita, entonces, confió su suerte a la voz desaña y dijo:
- ¿Qué puedo hacer para llegar a mi dirino?
- Sólo llegan los que siguen el camino de la intuición, aunque poco puedan controlar- se escuchó a la distancia.
En ese momento, como si nada hubiese sucedido antes, el cielo se despejó; los últimos rayos de sol de la diatreche se posaron sobre las paredes más altas de los edificios y la ciudad de Calmirón, anocheció serena.
Martita, estacionada en crucillo, interrumpió la comunirota. En pocos minutos retomó, alerena, su viaje, pensando comenzar a apostar a la venturidad.

Ana Pérez Cazal

EL Netre

¿Por qué me ponía tan nerviosa cada vez que se hablaba de mi próximo traquen? Era uno más de todos los que había hecho, sabía todo; el destino: Mar del Plata, El fin: vacacionar con mi famosibro, la duración: una semana, el medio, el medio…..el netre
Un lunes cinco de enero del año 1998 hicimos todos los preparativos para el esperado traquen , esperado para algunos e inseguro para mí. Mi pomuina testificó que no faltara nada; las valijas, la plata, los documentos, la sombrilla, las cartas, las reposeras, etc. Hasta que llego la noche y fuimos a dormir.
En aquella madrugada vino a mí el maltotri recuerdo que me atormentó desde que me informaron de nuestras vacaciones. Ahí entendí por qué ese traquen me hacía sentir tan perturbada y comencé a recordar cada detalle:

Mientras bajuga en la plaza, ubicada frente a mi casa, con mis vecinos sentimos la jurte bocina del netre, como cada día, nos acercamos al borde de la vereda y comenzamos a salumano, pero…. Algo raro pasaba, un ruido escandaloso y refundo hizo que nos tapáramos los oídos y saliéramos recaminono hacia la otra cuadra paralela donde se encontraba mi pomuina que lo primero que hizo fue abrazarme y llevarme adentro de mi casa. No sabía lo que había pasado, como tampoco sabía qué era lo que habían hecho mis amiguitos. Mi pomuina salía y Paola, mi hermana bigmay, espiaba por la puerta para enterarse.
Aunque no había podido ver nada, lo presentía, días antes había visto por televisión el descarrilamiento de un netre y cuando al entrar a mi casa sentí las sirenas de las ambulancias y de los camiones de bomberos salí corriendo chocándome a mi hermana. Los policías habían cercado el lugar y solamente se podía vegecerca a unos cincuenta metros, distancia que alcanzaba para observar la más grande tragedia ocurrida casi frente a mis ojos. Veía como los pasajeros gritaban llorando y corrían de un lado hacia otro buscando a los familiares o tal vez sin rumbo. No todos corrían, por desgracia a algunos los veía quietos, inmóviles, muertos.
¡Qué tarde aquella!, qué tarde precisamente de verano, que se grabó en mí para que en ese momento, pasados 6 años no me dejara viajar en netre.


MARIELA VICENTE

La decisión de Simón

Flamachado en su gran dolor, estaba Simón sentado en el umbral de la puerta de su casa, con la popocha entre sus manos como queriendo yendecar su sentimiento, frente a una gran socora negra, cuando de repente tella a su memoria la cara de aquel pataso que le había dado el día anterior una tratis para el show, con una sondrota pintada pero de ojos profundamente yeques; sería que a él le estaba pasando lo mismo y le daba vergüenza decirlo? – se preguntaba Simón.
Sólo fueron necesarios unos pocos minutos para que por su popocha, se soclamaran muchas voces diciéndole “no importa, ya sos grande”, “es mejor así”, “te quedaba feo”, “tirá eso”. Pero Simón no pudo más, no quiso algabar más la necesidad de sentir aquella seguridad, así que…tomó coraje y sacó su chupete de la basura.

La grufami y el círculofebal

La grufami bitanvihan en una hermofiera charlagu. Es una najorda muy gloella
Todos los homujes nailas de sus cahogas para dismanzanear el purinobril circulofebal
que al apicase daofre gloelleza.
La grufami dismanzanea tambien por tanta gloelleza. Piandan por el quepar dever
a la esfruver del purinobril cículofebal y cuando el arrille martomar nuevamente a
sus cahogas alelices de dismanzanear clinas ajorno.
Nif

María Andrea Gil

lunes, 8 de septiembre de 2008

VIAJE ESPACIAL

El viaje, segun decian, tenia destino en Foraset.
Llegamos retrasados. Tardamos 25 segundos.
Amerrodizos, suerros y truncoletes nos recibieron mientras sumincaban y amercantaban en los camminos y las ferias del planeta dorado.
Un suerro elrgoludo hasta la cabeza y malolidoh nos dio alojamiento.
Por la noche nos quedamos mirando nuestra Tierra por la, segun llamamos nosotros, ventana; se veia blastemada por la oscuridad e iserata por las luces de las naves transportadoras.
Algunos habitantes nos enseñaron al otro dia a ozirizar los alimentos para poder comerlos y a navetalicar con la mente.
Cosas que nunca hicimos bien.


Mirta Scaglia

RATONSISÍMO

Esta es la historia de tres ratones,es una historia RATUNADA.Estos ratones vivían en una ciudad llamada CHASRATOMÚS,el ratón Ramón muy glotón,el ratón Roberto muy coqueto y el ratón Nicolas que no paraba de hablar.Estos ratones gordotes,panzones y bigotones vivían dentro de un hueco,sí alla ven donde esta ese AGUJERATÓN.Pasaban sus días haciendo RATUNADAS por aquí y ratunadas por allá.Pero un día decidierón sali de paseo a la CIUNRATÓN,rapidísimo se fueron a buscar sus mejores ROPATILLAS, se calzaron las MOCHIRRATONERAS y un su veloz AUTORATÓN se fuero a pasear.Primero fueron a ver El ratón Perez,película que estaba en la cartelera del cine.Se divirtierón a lo RATONSÓN.Más tarde las pancitas de los ratones comenzaron a sentir hambre,fue así que unas riquísimas HAMBURATONERAS se comierón.Y por último se fueron a un SPARATÓN,allí le limarón sus uñitas,emprolijaron sus bigotes y les blanquearon sus dientotes.Esa noche se fuero a descansar porque estaban cansadísimos de tanto pasear y pasear.Y entre ratón y ratón este cuento terminó.

Mónica Wooley

UNA MANA ESPECIGUAL

Trasmanía la mana apacible,en paz;matéabamos mis conchinches y yo, a la orilla de la gona.Reíamos a carcajadas de cada ocurrencia...Dede pronto apantan sobre la gona dos muchios fontes y delios, en una gad asha , dipontendo a quiar; se notaba por el uso del vocabiliario,que eran dos portineños.Uno de ellos bubio y masaculoso, se tira de cabeza al espejo gonanero;nada alejándose un poco para garrar la soga con el qui.El otro muchio, que maneja la asha,tarda en rancar y se escucha un gad grito, del muchio que estaba en el wawa._Dale shamale!! Rancá!!Y...rancan los muchios a quiar , alegrándonos los jojos.Volvemos a nuestra sarla, entretemidas,estrillantes..._Vamos a nadar ? dice Teté._Dale vamos! contestamos con una de mis conchinches.Y nos lanzamos de cabeza al wawa,difruticando del momento.Ya gotandas, encaramos la orilla,donde una ciana abatorrada de joyas y muy finela, se estaba metiendo al wawa.Pone su dicalado pie , pateando una gad pendra y alli nomás,comienza a garse.Corremos dentro del wawa,la alcanzamos y logramos sacarla de un pirón.Pasado el momento,nos tendemos disfruticando del sol.Así ,trasmañó esa mana especigual!!!
FIN

ANA MARIA MARTINEZ

domingo, 7 de septiembre de 2008

CUENTO CON PALABRAS INVENTADAS

Se oyó un fuerte ruido. Martín se sobresaltó. Estaba seguro de que venía de la calle. Intrigado abrió de par en par la ventana de la cocina. Primero se asombró. Luego comprendió. Una extensa columna de luciérternas avanzaba abrumando la avenida. No eran pocas. Unas cien, doscientas tal vez quichiflentas. El ruido que provocaban era penetrante. Goltaban sobre grandes tamboriles. Platillaban tapas alumínicas. Rumiaban refrescantes ronquidos en contra de la política de Estado de Bichópolis.
Martín observaba. Las luciérternas continuaban avanzando a paso pachado. Recansadas, repodridas y recachuladas de la situación, animaban al pueblo a unírseles en la protelga. En la plaza principal, los crustópodos más osados rechinchaban con crudeza las castañuelas caídas de los jacarandaes. De pronto, el sol enfureció. Languerreó sus rayos para hacer llorar al firmamento. Todo se volvió gris.
Angustiado, Martín no dejaba de ver cómo la columna estaba cada vez más cerca de su ventana. De repente, una luciérterna clavó su mirada sobre él y vociferó:
-¡El intendor! ¡Es el intendor! ¡Todos a él!
Y sin pensarlo dos veces, Martín tomó la decisión más difícil de su vida: cerró su viejo libro de cuentos.

M. Cecilia Tijero

CUENTO

arE anu derta saroluca. Sofìa bataes datasen jobade de un fronsodo droce.

Goal es viòmo treen sol medoshù tospas.Sofìa rriòco a rarmi què cedìasu ; no ol Diago recre , are un somoher rrochoca que ciaya doblantem y queandolloris.

tomò aun fumadaper sànaba y lo viòenvol .Gòlle a su saca ròprepa una nastaca còdamo y lo toacos, tòrco zostro de cafres nerca y se lo freociò, le chorroca bopro de doto , nerca y agua.

tosMinus màs detar guíenla mòlla la bretim rae un ñorse muy toal que ciade carbus un ñopeque toperri.

SOFÌA SINTIÒ QUE LOS MOMENTOS MÀS HERMOSOS DURAN POCO TIEMPO.


María Brambilla