por Claudia Nájera
El sueño del pibe
Toda la vida soñé este momento, no puedo defraudar a quienes confiaron en mí. Debo serenarme, estudiar y resolver rápidamente.
Bien, aquí voy… saca Ustari, con un pelotazo al pecho de Riquelme, Román toca con pase de profundidad a Lázaro, con caño incluido y una rabona de más, toca para Silvera; Kuqui abre la cancha con Lavessi, éste echa un centro pasado. Román vuelve la jugada para atrás, me ve, aquí viene, me pasa la pelota, me doy vuelta… oh San Expedito, sólo un milagro. Aquí voy, paso a uno, estoy mano a mano con el arqueroooo…sí, sí, goooool!!
María
A partir de hoy pisotéenme todo cuanto quieran, pero ya nadie me pondrá un pie encima.
María sonrió y se acomodó en su tumba.

1 comentario:
Al primer cuento lo cortaría en "estoy mano a mano con el arquero". El segundo está lindísimo. Te costó trabajo pero salió
Publicar un comentario